Tarde de muchos matices en la que el público de la flamante plaza de Don Benito se divirtió de lo lindo con los tres ases extremeños que se repartieron ocho orejas y un rabo de astados de Zalduendo.
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F.V.A.-
El primero fue muy escaso de presencia, muy escaso de fuerza y muy escaso de casi todo. Cuatro pares desiguales que coronó idéntico clamor en los tendidos. Mandó callar Ferrera a los músicos en el tercio de banderillas. Comenzó la faena por alto y dobló las manos el burel. A partir de aquí la faena fue de cuidados intensivos. Suena la música y el toro se echa a oír. Y aparece aquí el mejor Ferrera, el de la mano templada y el paso lento. El de Villafranco en su exacto punto de ebullición. Desafortunado a espadas, fue silenciado. Pitos al arrastre para el Zalduendo.
Pundonor y raza.-
En su segundo Ferrera nos dio una lección de pundonor. Debe ser este torero gente marinera porque con él no hay quien pueda. Magisterio de amor propio y torería. Recibe con una larga cambiada y se estira enrazado ganando terreno hasta terminar en los medios. Tumbando aguja. Ahora sí pide música el de Villafranco. Y despacha un tercio de banderillas bien servido. Acrobático tomando el olivo en el primero. El segundo, de poder a poder, es atronante, asomándose donde hay que asomarse. Uno al quiebro. La plaza en pie. Y se oye el pasodoble “Puerta Grande” cuando coloca un cuarto que pone un nudo en la garganta de los presentes. Brinda a sus compañeros de terna. La faena fue intensa de corazones, de más a menos, pero sin llegar a cuajar del todo. Estoconazo y dos orejas. |
Sigue la marcha triunfal.-
Miguel Ángel Perera, a la postre, resultó el máximo triunfador de la tarde. Muy suelto con el capote en su primero. Brillante en el quite. Brinda al respetable y hace bien. La primera tanda es una caricia, besa el toro la muleta. En la segunda hace por rajarse el de Zalduendo y Perera le impone el milagro de taparlo mucho y hacerlo bueno. Muy lento, muy a pasito de baile. Otra y otra atornillados los pies al albero. Notables los naturales. Y termina con una de adornos. Faena importante. Entera caída pero fulminante. Su actuación es premiada con dos orejas de ley. Para el recuerdo.
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El quinto no se deja con el capote. Trotón. Toma una varita y dobla las manos. La faena comienza con los cambiados de la casa. Embiste de largo, codicioso y largo. Rompe a bueno ‘Odontólogo’ que así se llamaba el Zalduendo. A más el toro, a menos la faena. Runrún de indulto. Se perfila. Petición del respetable. Se adorna el torero. Se vuelve a perfilar. Se vuelve a pedir el perdón. Y ante la negativa del usía se vuelve a perfilar, esta vez, ya sí, de verdad. Trasera y caída efectiva. El presidente saca del tirón los tres blancos y el azul. Y todos contentos. |
A medio gas.-
Talavante bailó con la más fea. Poca cosa fue su primero, pero, eso sí, bonito de cara. Frío en la muleta. Desarma el toro. Pero en estas que se bambolea el junco de los toreros buenos. Sale a paseo la zurda y deja el joven torero pacense unos naturales caros con la firma cara de la casa. Y nada más. El toro se para y ya ni por la izquierda. Ni fú, ni fa. Pinchazo, media y oreja. El que cerraba plaza se lo brindó al público. Un torito que se defendía con la cabeza por alto en el capote y que en el último tercio trotó sin fuerza, sosito siempre. La faena no llegó a tomar vuelo. Sin mayor lucimiento. Media tendida y descabello. Oreja. Y así todos contentos en Don Benito. |
GALERÍA GRÁFICA de GALLARDO |
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OTRAS IMÁGENES. FOTOS: GALLARDO. |